LAS MENTIRAS DE LAS TEORÍAS NEOLIBERALES SOBRE EL TRABAJO EN ESPAÑA Y EN EL MUNDO
1.- Ni la legislación (incluidas las indemnizaciones) del despido individual, ni tampoco la del despido colectivo se encuentran entre las más rígidas de Europa, sino todo lo contrario, entre las más laxas y permisivas.
2.- A su vez, la protección frente al despido individual en España es una de las más bajas de toda la UE.
3.- Ni siquiera las indemnizaciones por despido son de las más altas.
4.- Finalmente, es falso que los trabajadores temporales tengan menos protección frente al despido que los indefinidos.
1.- Las consecuencias materiales (esencialmente económicas) para cualquier empresa en la que se demuestre judicial o administrativamente este uso fraudulento y abusivo de los contratos temporales son poco menos que despreciables. Ni siquiera la recurrencia en la declaración judicial o administrativa de fraude tiene unas consecuencias que desestimulen el mismo.
2.- Las posibilidades prácticas de que el trabajador afectado por el fraude en la contratación temporal presente una reclamación judicial son ínfimas, dado que las indemnizaciones esperables en caso de reconocimiento judicial del fraude –salvo en los supuestos muy minoritarios de relaciones temporales o sucesión de estos contratos con una duración total extraordinariamente larga– son tan pequeñas que ni siquiera compensan al trabajador de los costes del procedimiento judicial y la defensa jurídica. Luego, apenas hay reclamaciones judiciales en este sentido, a pesar –como decimos– del fraude generalizado que se realiza en la contratación temporal y que afecta a varios millones de trabajadores.
3.- La probabilidad de que la ITSS alcance a inspeccionar a un número suficiente de empresas (y consiga demostrar la falta de causa de los contratos temporales y el fraude en la contratación) es muy, muy baja.
4.- El uso ilegal de la contratación temporal está, por lo tanto, completamente generalizado. En cambio los casos de sanción por fraude son muy minoritarios, tanto administrativamente como, en especial, judicialmente.
En España los periódicos de la derecha ABC, La Razón, El Mundo, etc. han hecho campañas criminales contra el trabajo fijo, contra los trabajadores y sus derechos, mintiendo constantemente para conseguir que se imponga la legislación, mejor dicho la antilegislación, promovida por las teorías de neoliberalismo capitalista que se han puesto de moda con la globalización económica aceptada por los gobiernos europeos, entre otros, siguiendo órdenes y recomendaciones del FMI, que ejerce como portavoz de las grandes corporaciones mundiales, tanto financieras, industriales, comerciales o de servicios.
Por todo esto la idea anarquista de que el poder y el gobierno no nos pueden sacar de esta situación, sino todo lo contrario, se hace cada vez más evidente.
Cualquier partido, cualquier organización, cualquier sindicato, cualquier ideología, cualquier grupo que nos plantee la toma del poder, a través del sistema electoral que nos permite el capitalismo, nos está engañando. Nos está engañando porque aceptando las reglas del juego del capitalismo nunca podremos salir del juego capitalista.
Hace unos años, en 1995, el economista Jeremy Rifkin en su libro El fin del trabajo ya planteaba que el fin del trabajo era algo inevitable por la globalización económica y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, porque aumentarían la productividad de forma rápida e inexorable. A consecuencia de todo ello habría un alto grado de desempleo que se convertiría en un desempleo de carácter estructural, nunca coyuntural, y que la solución no podía ser la tradicional flexibilidad laboral, tan cacareada en los últimos años por los dirigentes políticos y económicos europeos. Las soluciones que apuntaba Rifkin hablaban de una reducción de la jornada laboral consecuente con las necesidades impuestas por la robotización y las TIC, además de una potenciación de una economía social o tercer sector (diferente al Estado y al mercado) que genere nuevos empleos y una nueva economía; todo ello debería estar acompañado de la puesta en marcha de una Renta Básica que garantizase la vida digna de las personas que se iban a quedar sin trabajo de forma irremediable.
Tengamos claro que Rifkin no es ningún rojo anticapitalista, que ha asesorado a casi todos los presidentes de la turno de la Unión Europea, pero lo que es indudable es que en este trabajo pone en evidencia todo lo que nos hemos encontrado desde que estalló la crisis actual.
Hemos llegado a un punto donde la robótica se ha desarrollado hasta el extremo que puede sustituir puestos de trabajo de forma masiva, si todos somos conscientes de ello cabe preguntarse, ¿por qué los gobernantes a los que ha asesorado Rifkin, están aplicando políticas económicas que van, totalmente, contra el bienestar de la población, en vez de regular las condiciones de trabajo para una transición humana a la robotización?
La respuesta sólo puede ser una, que los políticos mundiales están bajo la dirección de las grandes corporaciones industriales, económicas y comerciales del mundo.
1.- El primer interés de las empresas, de los especuladores de las grandes corporaciones es conseguir productos que les hagan ganar dinero, sin mirar el interés real del conjunto de las personas. Se trata de invertir en algo para conseguir el máximo beneficio posible antes de que el invento quede obsoleto.
2.- Las personas son vistas como consumidores de sus productos y como potenciales competidores. Su mundo es el negocio y la competencia.
3.- Los trabajadores son necesarios mientras les sean rentables, cuando para poder competir los trabajadores les resultan poco beneficiosos se deshacen de ellos. El trabajador, para ellos, es un parásito que utiliza el dinero del empresario para poder sobrevivir y lo único que hacen es darle una remuneración para que sean consumidores. Se trata de que los trabajadores vivan con lo estrictamente necesario para que consuman, pero con lo insuficiente para que les puedan hacer la competencia.
4.- Entienden que las materias primas que hay en el planeta son propiedad del que tiene dinero y no del conjunto de la humanidad que vivimos en él. De ahí que no paren de destruir sin mirar el daño que puedan hacer a las personas.
Estos políticos que defienden las actuales políticas de contención del gastos en asuntos beneficiosos para la población, mientras no tienen ninguna contención a la hora de favorecer la libertad de mercado para las grandes corporaciones multinacionales, con tratados comerciales llevados en secreto como el TTIP (Tratado Transatlántico para el Comercio y la Inversión) que permitirá a esas corporaciones controlar y dirigir los asuntos económicos y políticos de los países afectados por el tratado, cuando haya alguna ley que les pueda suponer algún tipo de restricción en sus objetivos de beneficio. Será así como harán que cualquier tipo de beneficio que los ciudadanos puedan obtener por sus luchas y conquistas, quede reducido a la nada por el simple hecho de causar un posible daño a los beneficios de estas empresas.
Los trabajadores quedan en paro y, al estar parados, dejan de ser contribuyentes a las arcas de la Seguridad Social y de las futuras pensiones. Los gobiernos dejan de recaudar para poder mantener los servicios de sanidad que hasta esa fecha estaban asegurados por las contribuciones que todos realizábamos. Los portavoces de la globalización económica y el neoliberalismo, Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial, empiezan a imponer a los países que restrinjan sus gastos o, si los quieren seguir teniendo, aumenten los impuestos indirectos (IVA) y bajen los directos para que estos sean pagados por toda la población sin mirar el nivel de ingresos que puedan tener. Es de esta manera como un trabajador en paro empieza a pagar lo mismo que el mayor accionista de cualquiera de las corporaciones multinacionales que están destruyendo puestos de trabajo por la sustitución de las personas por robots en sus proceso productivo.
Los gobiernos bajan las cotizaciones sociales de las empresas por contratar trabajadores con lo que están llevando a la quiebra total al sistema, ya que si los trabajadores no cotizan al no trabajar y a los empresarios se les bajan las cotizaciones que tienen que aportar, la entrada de dinero es cada vez menor y no se puede garantizar su supervivencia. La excusa es que así favorecen el empleo, pero con las nuevas políticas salariales y de contratación no aseguran empleos de calidad, están infrapagados y lo que se consigue recaudar con las aportaciones de estos nuevos contratos es infinitamente menor, por lo que el sistema no queda garantizado en absoluto.
La pretensión final de todo esto no es garantizar las pensiones, es engrosar los fondos bancarios para así garantizar una solvencia que los bancos han perdido por su afán especulativo y su reparto de beneficios entre sus accionistas mayoritarios. En definitiva se trata de que los trabajadores, con y sin trabajo, financien las necesidades monetarias de los especuladores.
Al mismo tiempo, con la situación de paro estructural que ha sido provocado por la globalización que permite a las empresas trasladarse de un país a otro cuando le es más rentable enclavarse en otros lugares, se consigue tener un ejército de necesitados que serán capaces de trabajar en sus empresas por salarios irrisorios que no garantizan sus necesidades de supervivencia. Al tiempo aceptan contratos por horas, por minutos y por días que no les garantizan, en absoluto, poder tener un salario que cubra sus necesidades más perentorias.
Es aquí donde estamos y donde los gobiernos ya no nos sirven porque están vendidos, son asalariados de las grandes corporaciones multinacionales que aseguran la supervivencia de los sistemas democráticos mientras estos no ataquen o pongan en jaque los beneficios de los accionistas de estas macroempresas.
1.- Hacer pagar a las empresas por la Seguridad Social y las pensiones de los trabajadores que son sustituidos en las fábricas, comercios, agencias financieras, etc. El planteamiento sería que por cada robot paguen, por la Seguridad Social y las pensiones, la cantidad de dinero que estarían aportando todos los trabajadores que son sustituidos por las máquinas inteligentes. Esto sería asegurar lo que ahora nos dicen que no es seguro que podamos seguir teniendo por el descenso de trabajadores en las empresas.
2.- Que el dinero que tenía que ser pagado a los trabajadores y estos tienen que pagar como impuesto de la renta de las personas físicas pasase a ser un impuesto que pagasen, tanto las personas físicas como las máquinas que sustituyen a las personas físicas, y esto se debería hacer en base al dinero que han dejado de percibir las personas físicas que trabajaban en las empresas y ser computado a las aparatos con inteligencia artificial que les han sustituido.
Con todo esto se aseguraría el mantenimiento de todo lo que está en cuestión en este momento.
Tenemos que ser capaces de unirnos internacionalmente para acabar con la globalización económica que nos está llevando a la destrucción de la especie y del planeta. Por la libertad integral, por la emancipación, por la construcción de un mundo nuevo donde las personas no seamos depredadores para las personas ni para el planeta, donde todos podamos vivir en comunión con la naturaleza, con nuestros iguales como especie y como iguales con las otras especies que habitamos la tierra.
Por la anarquía.




